Los bosques y su papel heróico para frenar el cambio climático
11.Dec.2015

Eran tres, y llevaban por encima de las camisas acartonadas occidentales, fragmentos de los trajes con los que los árboles y el verdor de la amazonía están acostumbrados a verlos. Collares de semillas exóticas les adornaban el cuello y sobre la cabeza, una corona de plumas.


Así, representantes de la RIA (Red Indígena Amazónica), una propuesta de la Asociación Interétnica de Desarrollo de  la Selva Peruana (AIDESEP), presentaron los avances de la estrategia adoptada por los pueblos indígenas para la mitigación y la adaptación al cambio climático ante la COP21.


"La amazonía peruana cumple uno de los principales roles en la mitigación del cambio climático", expresó Jaime Corisepa, miembro del equipo técnico ejecutor del contrato de administración de la Reserva Comunal Amarakaeri (RCA), quien destacó que los pueblos indígenas son parte de este territorio. "Yo quisiera que nuestras voces se escuchen y que los estados adopten la inclusión de propuestas alternativas de los pueblos indígenas".


En más de medio millón de hectáreas en la región suboriental de la amazonía peruana se almacenan 25m^3 de carbono por hectárea. A través de estos proyectos, los pueblos indígenas cuidan de estos territorios para contribuir con la mitigación. En la intervención también se hizo referencia a la amenaza de la tala ilegal por la minería y "los motores de la deforestación", como lo son la construcción de carreteras.


Selvas en el panel

La importancia de la protección de los bosques y las prácticas de una agricultura responsable para garantizar la seguridad alimentaria en el futuro tuvo un abordaje significativo durante la segunda sesión de la COP21.


El Reino Unido, Noruega y Alemania se comprometieron a destinar 5.000 millones de dólares para apoyar a los países que están ?Reduciendo Emisiones de la Deforestación y Degradación de los Bosques? (REDD+). La promesa es para el período 2015-2020 y está condicionada para los países que mantengan un liderazgo continuo y acciones ambiciosas que busquen proteger, conservar y restaurar los bosques, junto al sector privado, informó el gobierno noruego. Los tres gobiernos tendrán como objetivo llegar a $1000 millones por año en 2020, y han señalado que centrarán cada vez el financiamiento en los países que reporten resultados verificados de sus reducciones de emisiones de REDD +.


Latinoamérica tuvo una participación importante; Guatemala anunció la inversión de entre 80 y 100 millones de dólares por año para la restauración de 140 millones de hectáreas de bosques, y Perú ha incluido en su política nacional de conservación la protección de 130 millones de hectáreas de terreno amazónico.

Brasil habló sobre las pérdidas de millones de hectáreas de pastizales consecuencia de la actividad agrícola, por lo que se comprometió a restaurar 15 millones de estas áreas afectadas, pero reconoció que no podrá lograrlo sin apoyo. Y hacia el cono sur, Paraguay se encuentra recuperando y protegiendo un millón de hectáreas de bosques para 2030. Esto se traduce en un potencial de reducción de 200 millones de toneladas de CO2.


Venezuela no ha tenido el mejor desempeño durante las conversaciones de la Cumbre de las Partes de este año. Además, a pesar de los esfuerzos que los países latinoamericanos están haciendo para frenar la deforestación, muchos de quienes comparten a la amazonía en sus territorios, Venezuela no ha hablado de sus bosques. Según un estudio publicado por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) en octubre de este año, la velocidad a la que se estaban perdiendo los bosques de esta región disminuyó entre el año 2000 y 2013. Sin embargo, en Venezuela se registró una tendencia contraria.


"En la amazonía venezolana, en contraposición a la tendencia regional, la cantidad de bosques perdidos aumentó progresivamente entre 2005 y 2013. En el contexto del territorio amazónico venezolano, la extensión deforestada es relativamente baja (3,3%), pero preocupa el aumento sostenido observado", señala la investigación, que adjudica las causas a la minería ilegal como las principales amenazas del bosque.


A través de un comunicado, la ONU informó que los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y las comunidades indígenas coincidían en la necesidad de que el uso de la tierra y la explotación de los bosques se practique bajo métodos responsables para disminuir los gases de efecto invernadero y, además, se conserven los ecosistemas que representan el medio de vida de seres humanos y especies animales y vegetales en el mundo.